Viene de la
Portada
Un ejemplo particularmente grotesco del uso de los medios como vehículo de propaganda y de estafa al lector, al que se le da la opinión como información, es la
«noticia» que encabeza la edición electrónica de hoy del periódico colombiano
El Tiempo.
_______En ese texto, digno de figurar en una antología de la bajeza en el trópico, no hay la menor voluntad de explicar si las afirmaciones del presidente tienen alguna veracidad, cosa que no interesa al periodista como no debe interesar a su lector, del que se espera sumisión y lealtad, ni si su motivación es razonable, como podríamos pensar muchos.
_______La falacia que se emplea consiste en la descalificación mediante recursos retóricos que habrían asqueado hasta a Goebbels: los políticos criticados se convierten en «víctimas», palabra cuyo uso en ese contexto tiene un sentido grave en un país en el que cada semana son asesinadas decenas de personas con el aplauso abierto de esas «víctimas». Las afirmaciones del presidente son «arrebatos» y «ponen en peligro» la vida de quienes resultan denunciados, según, claro está, «algunos sectores». Valga recordar que desde hace varias décadas nunca había habido más seguridad en Colombia.
_______Todo ese artículo es un ejemplo perfecto de la forma en que mediante los procedimientos más toscos y descarados, propios de un matón de un patio de prisión, se intenta forzar al lector a digerir la propaganda como información y hacer suya, como un sobreentendido, la necesidad de convertir los secuestros y asesinatos en fuente de Derecho, algo que ese periódico ha promovido durante décadas.
_______Otro caso estremecedor, buen ejemplo de la escuela que crea
El Tiempo, o tal vez de la aspiración de los «periodistas» de encontrar trabajo en el diario bogotano, es el
video que, con ocasión de la agresión que sufrieron varios blogs el fin de semana pasado, publicaron en Telúrica, una página dedicada a producir televisión y divulgarla por la red.
_______Esta vez se recurre exactamente al mismo procedimiento, el «periodista» no se toma el trabajo de evaluar la veracidad de lo que publica, cosa que era obvia (una farsa de niños de seis años) y que en todo caso tenía al alcance de un clic, invirtiendo a lo sumo dos minutos, sino que, entusiasmado por algo que le resulta grato a la facción política a la que se siente adscrito, se lanza a poner imágenes de paramilitares y armas y cuanto icono convenga a su diatriba interesada, con la que concluye, orondo y feliz.
_______¿Es muy complicado entender que la moralidad con que se hace eso es la misma con la que se borran blogs y se escriben mensajes insultantes firmando como otra persona? La diferencia es que el delincuente no usa el disfraz de un medio periodístico, lo cual es como cuando un atracador ocupa un local y le pone un rótulo de PANADERÍA para atraer ahí a sus víctimas.
_______Claro, casualmente, es la misma facción y el mismo interés: el que borra un blog y firma como «Jaime Ruiz» ve proyectada su proeza gracias a ese medio «periodístico».
_______Para concluir se me ocurre que la creación de un periodismo serio y respetuoso de la audiencia debería ser la demanda apremiante de toda la blogosfera. Y es que quien crea un blog y expresa sus percepciones y anhelos, sea cual sea su contexto ideológico, ya está poniendo en peligro la vocinglería de quienes pretenden impedir que se razone para forzar a los incautos a alinearse en su facción, para lo cual no vacilan en ocultar la verdad, en mentir y en chantajear a su público.