_____La belleza

Big calm, Lucuella
Si hay algo que se puede afirmar con certeza es que todo lo que se dice sin pensar lleva el germen del error. Sobre todo cuando se vuelve una muletilla al alcance de cualquiera, con la que se responde a cualquier cosa que amenace con hacernos pensar.
_______Es lo primero que se nos ocurre al pensar en ese dicho tan socorrido de que la belleza es relativa (o subjetiva). ¿Dónde está lo relativo? ¿Habrá quien sea capaz de sostener que mujeres como Ingrid Bergman o Audrey Hepburn sólo eran bellas en la visión de algunos, igual que cualquier otra podría serlo para otros?
_______Esa frase tonta complementa a otra aún más socorrida, según la cual entre gustos no hay disgustos. ¿Recuerda alguien una humillación más hiriente que la descalificación por parte de una persona a la que se valora o respeta del gusto que uno tiene en cualquier materia? Es poco probable que haya muchos disgustos más grandes que los que ocasionan las diferencias de gustos.
_______Y no obstante, como para confirmar la sentencia según la cual los lugares comunes son verdades a medias, ambas frases son correctas en cierto sentido: no es lícito reprochar a alguien sus gustos, pues está en su derecho de tenerlos. Y también el atractivo de alguien lo perciben los demás de diferente manera, es decir, es relativo. Sólo en la medida en que se señale el alcance de esas frases es posible recordar que la belleza existe y que nuestros gustos nos retratan mejor que cualquier otra cosa.
_______Pero ¿qué es lo bello? Se supone que en las personas la clave del atractivo físico es la reproducción: la salud y equilibrio que se adivinan en las personas de aspecto más armónico y vigoroso y que el programa secreto de la naturaleza hace que busquemos como los insectos buscan los colores y aromas de las flores. Pero hay bellezas en las que no hay rastro de salud ni vigor, y es difícil saber si en el caso de quienes se sienten atraídos por ellas el impulso reproductor yerra el tiro o si hay un engaño o una voluntad enfermiza y no del todo consciente.
_______Esa idea de que la atracción de la belleza puede ser la de la muerte está en la base de la famosa novela Muerte en Venecia, en la que se basó Luchino Visconti para su película. Detrás está siempre esa conciencia de lo bello como algo ajeno y superior a nosotros, común a la tradición en que se inscribe Thomas Mann y explicada con gran acierto por Hannah Arendt.
_______Pero también eso superior que aspiramos a conocer y a lo que le concedemos un rango superior a nuestra propia existencia puede resultarnos ajeno y hostil. No precisamente algo grato y placentero que nos sirve de bálsamo sino una realidad que nos humilla y trastorna. Quien mejor explica eso es Rainer Maria Rilke al comienzo de la primera elegía de Duino:
______________¿Quién, si gritara yo, me oiría entre los coros
______________de los ángeles?, y suponiendo que me tomara
______________uno de repente en su corazón, yo perecería
______________ante su existir más potente, pues lo bello no es nada
______________más que el comienzo de lo terrible, que todavía apenas soportamos,
______________y si tanto lo admiramos es porque, serenamente, desdeña
______________destrozarnos. Todo ángel es terrible. [...]